¡Hola a todos!
Hoy, para despedir el mes, nos toca hablar del taoísmo de Lao-Tze y su obra, El libro del Tao o Libro del Camino y la Virtud.
No se sabe exactamente si realmente existió un maestro llamado Lao-Tze, pero al haberse atribuido a él la autoría del Libro del Tao, es un personaje de gran importancia como referente espiritual para el desarrollo del taoísmo.
Las teorías expuestas en el Daodejing, como también se conoce al Libro del Tao, bajo la forma de aforismos, son de una profundidad y contundencia únicas que introducen al lector a confrontarse con la problemática que plantea el texto. Problemática que encontramos por la metodología negativa en la que se basa el pensamiento taoísta, es decir, usar la negación para aproximarse al conocimiento aproximado de lo que se pretende entender: el Dao.
En la obra de Lao-Tze se rechaza toda forma de conocimiento de tipo sensorial o racional, ya que este tipo de conocimiento impide al hombre acceder al conocimiento de lo esencial. El conocimiento que él propone es uno cuyo objetivo es alcanzar la vaciedad y la tranquilidad de nuestra mente. Este estado se consigue a través del estudio de lo simple y lo pequeño. La obra pone también en cuestión la utilidad del lenguaje como instrumento de conocimiento y su veracidad, lo que resulta paradójico ya que todo esto lo lees en un libro.
El texto introduce una elaborada cosmología fundada alrededor de la idea de Camino (dao), descrito como la base natural y mística a partir de la cual surge todo lo existente y sobre la cual se estructura el constante ciclo de transformaciones del universo. Sus principales cualidades son: la espontaneidad (ziran), sobre la que se modela su existencia y a la que todos los seres aspiran a retornar, y la Virtud (de), descrita como la fuerza esencial que atraviesa a todos los seres y los induce a actuar y desarrollarse de acuerdo a sus propias capacidades naturales y a los principios impuestos por el Dao universal.
Entre los métodos más característicos que promueve el libro se encuentra la no accion (wuwei), que, lejos de referirse simplemente a una inactividad absoluta, es una defensa de la completud del acto en su no realización.
La doctrina taoísta que promueve este texto critica especialmente el confucianismo, por su apego a las convenciones culturales y reglas morales sociales, en detrimento del camino simple y armónico de la naturaleza. Esta crítica lleva a proponer en el plano político un gobierno austero, pero efectivo, que promueva con su inacción el olvido de todas las creaciones culturales y convenciones sociales, para ayudar al hombre a retornar a la vida simple y natural de épocas primitivas.
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Bibliografía:
Flores Paz, Rafael A. El pensamiento (1). Los fundamentos. En: GARCIA NOBLEJAS, Gabriel (ed.). China. Pasado y presente de una gran civilización. Madrid: Alianza editorial, 2012. Páginas 155 - 193.



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