¡Hola a todos!
Hoy, último martes del mes, toca actualizar sobre traducción. Esta entrada va a rozar lo personal, ya que voy a verter en
ella muchas opiniones personales con respecto al chino en el currículum vitae
de un traductor. Tener curiosidad por una lengua tan diferente como es el chino
es normal en personas destinadas a trabajar con idiomas, como es el caso del
traductor. Sin embargo, a veces las razones que nos lleva a elegir este
enrevesado idioma no son las más acertadas.
Combinación de idiomas poco frecuente
Es cierto que los traductores cuya combinación de idiomas
incluye el chino con inglés o francés, son menos frecuentes que los que tienen
la típica combinación inglés y francés, por lo que de primeras llamará más la
atención. Admitámoslo, el chino, aunque está de moda estudiarlo, todavía causa
sorpresa. Cuando hacemos algún curso de orientación para buscar trabajo o vamos
a diferentes encuentros, se nos machaca mucho en el hecho de que tenemos que
destacar. Muchos optan por el chino, estén realmente o no interesados en la
lengua, para destacar sobre otros traductores. Además está el auge de este
idioma, alimentado por una creencia cada vez más extendida:
El chino es el futuro
Lo cierto es que no soy adivina, así que yo prefiero afirmar
que el chino es el presente. Es cierto que con la apertura económica de china y
habiendo cada vez más empresas españolas interesadas en el mercado chino la
demanda de traductores de dicho idioma ha aumentado, pero también ha aumentado
el número de traductores que tienen el chino en su combinación lingüística.
Además de por destacar, muchos escogen estudiar chino porque siempre les han
dicho que es el futuro y que con ello tendrán abiertas las puertas hacia el
mercado. Puede que ayude a abrirlas, pero
nunca te las encontrarás abiertas de par en par solo por saber chino. Personalmente
conozco a más de una persona que empezó a estudiar chino porque tenía salidas o
simplemente por curiosidad, y lo acabó abandonando, unos antes y otros después,
porque es una lengua que exige mucha dedicación. A día de hoy, muchas de estas
personas tienen trabajo en el ámbito de la traducción, sin necesidad de tener
el chino en sus CV, ya que dedicaron el tiempo que exige el chino en
perfeccionar un idioma con el que se sentían mejor, convirtiéndose en grandes
traductores.
Ganas más dinero
Cuando empiezas a estudiar traducción y ves las tarifas
aproximadas, puedes observar que lenguas como el chino, el árabe o el finés se
pagan ligeramente mejor que el inglés o el francés. Esto hace a muchos pensar que
han encontrado una mina de oro, como el que intenta sacarse el título de
traductor jurado solo porque las traducciones juradas están bien pagadas. Lo
cierto es que no es todo tan simple: si trabajas en una empresa, por ejemplo,
cobrarás lo estipulado por esa empresa, aunque lo ideal sea cobrar otra cifra.
Por otro lado, en ámbitos como la traducción literaria o la traducción técnica,
las empresas y editoriales suelen hacer traducciones desde el inglés, pese a
haber traductores de chino a español, porque resulta más barato (así salen las
traducciones que salen…)
Luego encontramos otras razones ligadas con el gusto
personal, como el estar atraído por la cultura oriental o tener curiosidad por
estudiar una lengua visualmente exótica… o simplemente hay gente que prueba y
se engancha. Hay casos para todo pero lo que vengo a decir en esta publicación
es que no es oro todo lo que reluce, hay muchas ideas preconcebidas
relacionadas con el chino que, no lo olvidemos nunca, es una lengua difícil a
la que hay que dedicar mucho tiempo por lo que debe gustarte, porque si no
costará más trabajo y, como he dicho antes, no por saber chino tendrás todas las puertas abiertas. Como dijo Confucio: “Elije un trabajo que te guste y no
tendrás que trabajar ni un día de tu vida".



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